Informe sobre la víctima: historia de una cubierta

Una de las grandes verdades en el proceso de edición de un libro es que la cubierta es clave para lograr atraer la atención del lector.

La mesa de novedades es un paisaje lleno de montañas, cerros, prados y cuando paseamos la vista por la extensión de libros que ocupa ese espacio, la imagen que el editor (y el autor, pues suelen trabajar conjuntamente para elegirla) ha escogido será la encargada de que ese libro en concreto destaque entre los demás. En parte por eso abundan las fajas, manchas de color, topos, y demás estrategias de márketing editorial.

Cuando nos planteamos la portada de Informe sobre la víctima, la nueva novela de Marina Sanmartín, veníamos con un listón muy alto: la exquisita ilustración de Gustav Klimt que habíamos utilizado para El amor que nos vuelve malvados, el anterior título de Marina Sanmartín que publicamos en Principal de los Libros.

El amor que nos vuelve malvados novela Marina Sanmartín

Al principio, empezamos pensando en una portada casi «desnuda», haciendo honor al título del libro, que a su vez es eco del Informe sobre la víctima de la periodista Cruz Cardenal, personaje clave del libro porque el descubrimiento sobre los crímenes de la calle Tres Dientes que desgrana en el informe cambia radicalmente la sociedad de Caivelán. Así, la portada sería una suerte de muñeca rusa dentro de la historia, una portada del Informe. Pensábamos en un diseño casi a la francesa 😉

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No obstante, conforme fuimos avanzando más en el diseño de la portada, y hablando con Marina, evolucionamos hacia la búsqueda de una ilustración, un motivo pictórico discreto pero potente. (Un inciso: hay autores que prefieren esperar a que el diseño se realice enteramente dentro del departamento correspondiente en la editorial, y otros que prefieren participar en él desde el minuto cero. Cualquier camino es bueno si se llega a la satisfacción de la portada perfecta.) En el caso de Marina Sanmartín, además, que tiene una larga trayectoria en la comunicación editorial (no en vano trabajó durante muchos años en el departamento de comunicación de una gran cadena de librerías, antes de dedicarse por completo a la escritura) y conoce bien los códigos del diseño de cubiertas, con mayor motivo emprendimos un proceso de colaboración para lograr la mejor portada posible.

La razón para elegir un motivo pictórico, preferiblemente una ilustración o pintura, era doble: en primer lugar, dialogaba con el dibujo a carbón de Gustav Klimt ya mencionado, que habíamos utilizado para su anterior novela. Las portadas debían tener una sutil relación, no formar parte de ninguna serie (y por eso descartamos elegir otra imagen de Klimt), pero sí evocarse mutuamente, transmitiendo al lector que se halla ante una escritora de raza. La prosa de Marina Sanmartín es única, característica y original: se identifica a un escritor precisamente por eso, porque sin importar la trama de su novela, o los perfiles de sus personajes, su narrativa es propia, capaz de crear un mundo literario al que invita al lector. Si en El amor que nos vuelve malvados, Marina explora la pasión amorosa y también su distorsión, en el Informe sobre la víctima no se aleja de las relaciones amorosas, pero profundiza también en las razones que llevan a la maldad pura. ¿Hay banalidad en el mal, parafraseando a Hannah Arendt? ¿O la maldad es intrínseca, más esencial?

La segunda razón para elegir un motivo pictórico era que una escena muy importante de la novela transcurre precisamente en un museo, cuando dos de los personajes están contemplando un cuadro. No queríamos caer en la obvia elección de poner en portada el cuadro en cuestión, pero a partir de ahí empezamos a darle vueltas a la combinación de una pintura, el trío de personajes principales (con la evocación de la calle de los Tres Dientes, tres un número simbólico en la novela), y una gama de colores que pudiera evocar una sociedad futura, Caivelán.

Y después de mucho buscar y descartar, dimos con las maravillosas pinturas al óleo de Anna Wojtczak, una artista polaca afincada en Londres que explora con sensibilidad el paisaje, y que se situaba precisamente en esa frontera entre lo real y lo inimaginable, igual que la novela de Marina. La pintura que nos robó el corazón fue Three Moons:

Anna Wojtczak

Tanto a Marina como a nosotros nos entusiasmó lo perfecta que era la pintura: tres lunas, una playa (otro elemento que también forma parte de la historia de Cruz, Marcelo y Rafael), noche y colores de un futuro gris y duro… Pusimos a trabajar a nuestra diseñadora en el tratamiento de la imagen, y el resultado final está aquí:

Principal de los Libros Informe sobre la víctima Marina Sanmartín

Historia de una portada (especial, y lo hermoso es que todas lo son: cada libro tiene su particular aventura de diseño gráfico), para un libro que rotundamente, es muy especial: no tardéis en descubrir la prosa de Marina Sanmartín.

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